sábado, 25 de octubre de 2008

Presagios de la venida de los Españoles

Diez años antes que los españoles viniesen a esta tierra, hubo varias señales que se tuvieron por mal agüero y extraños prodigios:

Los presagios según los informantes de Sahagún*

· Primer presagio: Diez años antes de venir los españoles primeramente se mostró un funesto presagio en el cielo. Una como espiga de fuego, una como llama de fuego, una como aurora: se mostraba como si estuviere goteando, como si estuviera punzando el cielo.

· Segundo presagio: Por su propia cuenta se abrasó en llamas, se prendió en fuego la casa de Huitzilopochtli. Se llamaba su sitio divino, el sitio denominado “Tlacateccan” (casa de mando).

· Tercer presagio: Fue herido por un rayo un templo. Sólo de paja era: en donde se lama “Tzummulco” (en el cabello blando, era uno de los edificios del templo mayor de Tenochtitlan). El templo de Xiuhtecuhtli No llovía recio, sólo lloviznaba levemente. Así, se tuvo por presagio; decían de este modo: “No más fue golpe del Sol”. Tampoco se oyó el trueno.

· Cuarto presagio: Cuando había aún sol, cayó un fuego. En tres partes dividido: salió de donde el sol se mete: iba derecho viendo a donde sale el sol: como si fuera brasa, iba cayendo en lluvia de chispas.

· Quinto presagio: Hirvió el agua: el viento la hizo alborotarse hirviendo. Como si hirviera e n furia, como si en pedazos se rompiera al revolverse.

· Sexto presagio: Muchas veces se oía: una mujer lloraba; iba gritando por la noche; andaba dando grandes gritos:

o ¡Hijitos míos, pues ya tenemos que irnos lejos

Y a veces decía:

o Hijitos míos, ¿a dónde los llevaré?

Éste texto parece referirse a Cihuacóatl, que gritaba y lloraba por la noche. Es éste uno de los antecedentes de la célebre llorona.

· Séptimo presagio: Muchas veces se atrapaba algo en las redes. Los que trabajaban en el agua cogieron cierto pájaro ceniciento, como si fuera grulla. Luego lo llevaron a mostrar a Motecuhzoma, en la Casa de lo Negro (casa de estudio mágico)

Había llegado el sol a su apogeo: era el mediodía. Había uno como espejo en la mollera del pájaro, como rodaja de huso, en espiral y en rejuego: era como si estuviera perforado en su medianía.

Allí se veía el cielo: las estrellas y el Mastelejo.

Pero cuando vio por segunda vez la mollera del pájaro, nuevamente vio allá, en lontananza; como si algunas personas vinieran de prisa; bien estiradas; dando empujones. Se hacían la guerra unos a otros, y los traían a cuestas como venados.

· Octavo presagio: Muchas veces se mostraban a la gente hombres deformes, personas monstruosas. De dos cabezas, pero un solo cuerpo. Las llevaban a la Casa de lo Negro; se las mostraban a Motecuhzoma. Cuando las había visto luego desaparecían.

No hay comentarios.: