viernes, 24 de octubre de 2008

¡No bombardear Veracruz!

Los temores de Madero se confirmaron cuando las tropas federales apostaron su artillería apuntando en dirección del Puerto, específicamente al conjunto urbano donde se había producido el levantamiento, para destruirlo de un solo impacto de proyectil. En ese momento se recibió una comunicación de la embajada norteamericana en México.

Esta embajada se opone a un bombardeo del centro del Puerto de Veracruz, puesto que se verían seriamente dañados los bienes norteamericanos residentes en la localidad y se pondrían en peligro sus vidas, así como las de sus familias. En consecuencia, notifico a usted formalmente la oposición de esta representación del gobierno de Estados Unidos en relación a la estrategia militar que se propone usted adoptar para extinguir la sublevación en el Puerto mencionado.

Madero palideció: "¿Cómo es posible que la embajada norteamericana tuviera información tan oportuna de la logística militar de mi gobierno? ¿Quién les informó?¿Cómo se atreve el embajador a intervenir con tan grosero cinismo en los asuntos internos de México?

Días más tarde, otro comunicado le arrrojó la luz que necesitara. El día 20 de octubre, o sea, cuatro días después del levantamiento, llegó a Veracruz el cañonero norteamericano DEsmoines y comunicó el mismo mensaje que días antes había hecho saber el embajador yanqui, ahora en términos amenazantes. ¡No bombardear Veracruz!¡No se le ocurra lastimar a Félix Díaz!

Extraído de: México Negro, Francisco Martín Moreno, página 193

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