Y bueno, afortunadamente mi descripción anterior no me defraudo. Ya desde el vuelo comenzaba a pensar en ella y al tomar mi maleta, mi nerviosismo se volvió más intenso. Después cuando la encontré la besé, sin más. Ese beso fue bastante distante, sin embargo los que siguieron en los próximos minutos no del todo.
Esa noche fue increíble, pasear por las calles de Frankfurt como si fuera ya ese nuestro hogar, como si estuviéramos juntos. Y después comenzaron las vacaciones... Fue solamente después de dos días de estar con ella cuando planteé mis soluciones a nuestra relación a distancia: o terminábamos o ella o yo buscábamos trabajar cerca del otro. Esa noche hubo descontento y llanto, pero no hubo conclusiones, solamente la esperanza de continuar, de imaginarnos un futuro mejor los dos - juntos -.
Después regresamos a Frankfurt, ahí me entró una crisis: una de mis amigas había terminado con su novio de dos años, por el simple hecho de que no tenían planes similares y no podían vivir juntos - estando en el mismo país- y por ello decidieron dejarlo.
Después de escuchar esa revelación, se armó una revolución en mi mente: ¿cómo pretendía yo lograr mantener una relación a distancia mientras una pareja que vive en el mismo país y que se conoce es de hace de dos años no puede? Me sentía - siento - incrédulo. Esa noche no veía futuro a la relación, no tiene ni pies ni cabeza, yo no se cuándo volveré a Alemania y si lo hago, si nos seguiremos atrayendo mutuamente.
Los días transcurrieron y mi ser cada día era más feliz. Solamente por estar con ella. El simple hecho de dormir y despertar con la persona que quieres es la sensación más hermosa que eh sentido hasta ahora. Es - literal - ir a dormir feliz y despertar de igual manera. Y así fue; hasta que llegue a España.
Sencillamente no me cabía en la cabeza que no pudiéramos dormir juntos, pero lo acaté. De igual manera "el esfuerzo"que hizo su familia por comer con nosotros, pero yo sencillamente no me sentía aceptado. Es un sentimiento raro, que no sentía desde la preparatoria. Era cómo un agente de cambio que no estaba planeado, alguien que los hacía sentir de cierta manera incómodos.
Actuaba con naturaleza, con amabilidad, cortesía, ya tenía tiempo en el que no debía hacer trabajo de convencimiento con los padres - que personalmente me parece fuera de lugar-.
Los días pasaron hasta hoy por la mañana, cuando ella decidió romper las reglas y quedarse a dormir conmigo. Creo que no muchos esperarían el desenlace en el que su padre la va a recoger a las 4:00 a.m., la regaña y después me pide a mi - de favor - que deje en paz a su hija. Al escuchar esas palabras, solamente respiré profundo y acepté. ¿Qué otra cosa podría haber hecho? Estoy seguro que es imposible dialogar con alguien que actúa de esa manera: impulsos y mucho menos en el estado alterado en el que se encontraba. Al final, se despidió indicándome como me podría ir - ya solo - al aeropuerto. Después de cerrar la puerta, sentí un frío increíble en mi espalda. Ya no pude dormir, esperé las dos horas semi-despierto, recordando los momentos, analizando como podríamos haberlo evitado, las consecuencias que traería.
Al final, éstas no se hicieron esperar y ella cambió de mentalidad. Ahora necesitaba tiempo - un mes- para saber que es lo que realmente busca. Ese momento fue catastral. En efecto, mi plan al inicio era regresar a México con ella buscando trabajo ahí y yo en Alemania, o terminar. Pero después de tantas semanas juntos, me di cuenta que en verdad la quiero y me interesa estar con ella - y haría mi mejor esfuerzo para que eso sucediera lo más rápido posible -.
Hoy es un día como no lo tenía en varios años, me siento sin alma. Soy sólo un ente que esta vagando solo - aún en España.
